La presión de nuestros neumáticos son una variable constante con el paso del tiempo, la presión standard suele estar entre 2 y 2.4 bares para la mayoría de turismos.
Una parte de aire se filtra a través de unos canales casi microscópicos entre las moléculas del caucho, teniendo en cuenta las fugas de la válvula y el efecto penetración determinamos que la perdida de presión se estima en 0.2/bar al mes, más o menos.
Claro está que la presión del neumático va ligada a la temperatura a la cual se somete el mismo.
Dado que es un gas , el aire tiende a dilatarse cuando la temperatura aumenta y a contraerse cuando enfría, por cada cambio de diez grados se estima que la presión varia 0.1/bar.
En invierno podemos observar cambios bruscos de temperaturas y cualquier caída de temperatura se paga en la reducción de la presión en las ruedas.
Una presión baja siempre nos traerá una serie de problemas:
-Alargar la distancia de frenado.
-Perjudica la direccionalidad del coche.
-Provocar derivas al ir en recta o patinar en una curva.
-Reducirá la adherencia de los neumáticos.
-El vehículo consumirá más combustible
-Gastara más rápidamente la banda de rodadura del neumático.

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